Millenials en verde

Millenials en verde
En este artículo se habla acerca de la relación entre la generación millenial y la entrada del modelo de economía circular explicando diversos factores

La generación millenial es el grueso de la población activa del momento, por ello, sus tendencias y hábitos de consumo están repercutiendo actualmente en el mercado. Al haberse incorporado al mercado laboral, su poder adquisitivo ha aumentado, lo cual aumenta su consumo y, por tanto, el cambio en las tendencias de compra.

¿Qué es un millenial?

Un millenial es una persona nacida entre 1980 y 2000 cuyo entorno desde que tienen uso de razón ha estado marcado por lo tecnológico. Ellos son la última generación que ha conocido cómo era la vida antes de los dispositivos móviles, de los ordenadores y de otros aparatos digitales que han cambiado toda la sociedad y los comportamientos de la misma.

¿Cuál es su relación con la economía circular?

Una vez conocida la raíz o la procedencia de los millenials, es necesario explicar cuál es su relación con la economía circular. Este concepto fue acotado en 1976 por Walter Stahel y Genieve Reday quienes dejaron entrever una visión de la economía por ciclos para un informe que les pidió la Comisión Europea. Esta concepción de la economía cambia el antiguo «producir, usar y tirar» por el «reducir, reusar y reciclar». Es decir, frente al modelo económico lineal que está causando estragos en lo que a recursos naturales y medioambiente se refiere, este otro paradigma plantea un cambio radical en la concepción del consumo.

Aunque ya hace varios años que se percibe la necesidad de instaurar el modelo circular, los hábitos de consumo parecían seguir rígidos y estancados en el modelo lineal. Sin embargo, con la llegada de los millenials al mercado consumidor, parece que estas tendencias hacia la economía verde cada vez son más claras en los hábitos de consumo.

A fin de cuentas, en Estados Unidos 1 de cada 3 trabajadores nacieron después de 1980. Por tanto, la forma en la que estos interactúan con el comercio cada vez tiene más peso. Está demostrado que esta generación consume con una gran conciencia social ya que el 75 % de ellos prefiere pagar un precio extra siempre que adquiera productos sostenibles.

La universidad y la economía verde

Una gran parte de los millenials tiene estudios universitarios o superiores de otro tipo. Esta formación los ha llevado a tener más tiempo para darse cuenta de cómo funciona el mundo en todos los sentidos. Gracias al paso por estas instituciones se puede influir en quienes serán los futuros trabajadores y motores de la sociedad para que se adapten a un sistema colaborativo de consumo. Es decir, que conozcan y entiendan a la perfección términos como la economía verde o el empleo circular.

Es muy importante que desde las universidades y centros de formación superior se aliente a los jóvenes (tal y como ha ocurrido con los millenials) a participar de este tipo de economía dejando a un lado el modelo lineal. Esta es la única forma de crear conciencia social y crear un modelo de consumo más en consonancia con la naturaleza.

Hábitos de consumo que se inclinan hacia la economía verde

Tras entender la relevancia de este segmento social y cómo la formación de estos profesionales ha influido en su forma de consumir, es necesario recalcar los actos que les hacen ser el centro de esta transición hacia la economía verde.

Consumen con conciencia social

Como se ha expuesto anteriormente, los millenials no tienen problemas en pagar más por productos que sean sostenibles. Productos tan cotidianos como los vasos de plástico desechables o el aceite de palma han sido objeto de debate público. Esto ha llevado a que, ante el rechazo de una gran parte de los consumidores, muchas empresas se hayan replanteado sus modelos de producción.

De esta manera, se entiende mejor que nunca el poder de los consumidores ya que al enfrentarse a los artículos no amigables con el entorno, las empresas han entendido que han de evolucionar hacia modelos sostenibles. Por tanto, gracias a los millenials y a su mayor presencia como actores activos del mercado, las empresas se están sensibilizando en materia ambiental y están adaptando tanto sus procesos como sus artículos a esta tendencia.

Tienen cada vez más presencia y más fuerza en el mercado

Ya que este sector poblacional está comenzando a entrar y estabilizarse en el mercado laboral, su poder adquisitivo está aumentando considerablemente. Gracias a esto, se han convertido en gran parte del target de las compañías que si quieren atraerlos deberán adaptar sus modelos hacia estrategias en consonancia con el medio ambiente, teniendo así mejores credenciales de sostenibilidad.

Mayor aceptación de la propiedad compartida

Frente a la tendencia de generaciones anteriores, cada vez son más los jóvenes de la generación millenials tienen una alta aceptación de la propiedad compartida. Datos de Reino Unido dejan entrever que el 40 % de los jóvenes de esta generación viven de alquiler hasta los 30 años, siendo la tendencia a que un tercio de estos se mantenga así durante toda su vida.

La ideología prioritaria es que compartir es más viable económicamente tanto en vivienda como en otros productos y servicios. Gracias a esta tendencia, plataformas como Netflix o Airbnb han triunfado en la actualidad.

Preferencia por las compras online

Esto puede parecer algo irrelevante, sin embargo, las ventas online son beneficiosas para el medio ambiente. Esto se debe a que se necesita un embalaje para un modelo multicanal, lo cual repercute en que este sea de mayor calidad y, en la mayoría de ocasiones, más sostenibles.

Gracias a esta tendencia, los residuos que generan las compañías se reducen notablemente y los que se generan son más fáciles de reciclar además de evitar los daños a los artículos.

Adiós a la obsolencia programada

En último lugar, no puede dejarse a un lado que la obsolescencia programada es algo que esta generación conoce y que rechaza profundamente. Este mecanismo que hace que cualquier objeto tecnológico o digital deje de funcionar a pesar de que sus piezas aún podrían seguir en funcionamiento es uno de los problemas más serios que tiene el medio ambiente.

Esta obsolescencia está pensada para que, por ejemplo, un smartphone funcione durante dos años y después se apague para siempre o empiece a fallar hasta que deje de funcionar. De igual forma ocurre con los electrodomésticos, ordenadores, tablets y una larga lista de artículos tecnológicos y digitales.

En definitiva, esto hace que el consumo aumente y que cada vez se exploten más los recursos naturales y las materias primas que estos dispositivos necesitan. En suma, muchas de las cadenas de producción de electrodomésticos y telefonía móvil generan una alta contaminación. Por este motivo, al programar el tiempo que durará cada uno de estos objetos se aumenta el consumo, mermando la capacidad adquisitiva de los usuarios, pero también se aumenta la contaminación y la explotación del entorno.

La importancia del empleo circular

Como es bien sabido, el empleo es una parte imprescindible de la economía circular. Pues bien, a este segmento puede denominársele empleo circular y consiste en el desarrollo de la actividad laboral normal siguiendo una serie de pautas y valores que lo alinean con este modelo económico.

De esta forma, el empleo circular fomenta lo siguiente:

  • Prioriza el uso de recursos que se regeneran: por ejemplo, aboga por las energías limpias.
  • Reparación frente a reposición: lo que ya se ha fabricado contamina menos si es reparado que si es desechado para reponer con otro producto.
  • Reutilización de residuos: es muy importante aprovechar los residuos y ofrecerles una salida útil para evitar saturar los vertederos y las plantas de reciclajes.
  • Trabajar para el futuro: es decir, no centrarse en el hoy, sino en el mañana. Esto ayuda a adoptar conductas y políticas empresariales alineadas con la economía verde y con la sostenibilidad del sistema de producción.
  • Colaboración: esto consigue aumentar el valor ya que se crean valores compartidos entre empresas que colaboran entre sí y se complementan. También a nivel interno se consigue una mayor cohesión de la plantilla.
  • Replanteamiento del modelo de negocio: con el objetivo de optimizarlo y hacerlo lo más eco friendly posible. Es decir, cambiar los materiales si estos fueran muy contaminantes, optimizar cualquier sistema que contamine para reducir al mínimo este impacto y, cómo no, pensar en la gestión de residuos de la empresa para orientarla hacia el reciclaje y la mínima generación de residuos.
  • Incorporación de la tecnología digital: la tecnología digital es una gran aliada en toda la transición hacia un nuevo modelo económico. Sus posibilidades son infinitas y permiten gestionar de forma más eficiente y optimizada cualquier organización. Por este motivo, no está de más que se tenga en cuenta a la hora de repensar el funcionamiento de la compañía.

Y ahora que se conoce algo mejor el trabajo circular, hay que hablar de los trabajadores. Si lo conveniente es que la economía cambie, los trabajadores deben estar preparados. Es cierto que todo cambiará y que cada vez será necesaria una cualificación más específica para adaptarse a los organigramas empresariales.

Por ello, es muy importante que, al igual que un millenial, todos los futuros trabajadores reciban una formación adecuada a este cambio. De esta forma, los conocimientos digitales en todos los estamentos de la educación serán un factor clave para poder avanzar hacia la economía verde.

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