Vehículo de empresa: ¿Se integra en la indemnización?

Vehículo de empresa: ¿Se integra en la indemnización?
El vehículo de una empresa usado para fines particulares es uno de los criterios más relevantes a valorar en el salario en especie imputable en un despido

Cuando se produce un despido en una empresa, tanto el empleador como el trabajador y sus respectivos abogados deben estar preparados para afrontar las consecuencias que implica esta decisión. Una decisión que se ha tomado en función de las circunstancias concretas de la organización empresarial, pero que, como toda ley que se precie ha de ser previsible, ha de tener un tratamiento que resulte homologable con otros casos que, aunque no sean idénticos, puedan ser considerados similares. Como se verá más adelante, cuando hay un vehículo de por medio, las resoluciones de estas situaciones se tornan más complejas.

Si los despidos son procedentes, las discrepancias y contrariedades son menores que en los supuestos de improcedencia, los cuales se convierten en fuentes de litigiosidad más abundantes. Sin lugar a dudas, uno de los factores que mayor controversia causarán cuando se produzca un despido es la indemnización a percibir por el trabajador que deberá abandonar la empresa.

Aunque la cuantía, en supuestos en los que dos empleados hayan estado el mismo tiempo en la empresa, sería menor en el caso, en comparación con un cese procedente, del despido improcedente de uno de ellos, sigue habiendo más aspectos contractuales que pueden generar desacuerdos entre los empresarios y los trabajadores.

En todo caso, una vez dirimidos eventuales interrogantes acerca de la procedencia o improcedencia del despido, cuando se trate de cuantificar la indemnización a modo de compensación por esta decisión desfavorable para sus intereses a la que tendrá derecho el trabajador, el salario se revela como el elemento decisivo que habrá que valorar.

A continuación, se repasan las claves acerca de la inclusión de un vehículo por parte de la empresa como parte del salario en especie. Su cuantificación supone un asunto que, por depender de criterios jurídicos difícilmente conocidos por el común de los empresarios y trabajadores, vale la pena analizar.

¿Cómo se computa el salario en especie en la indemnización de un despido?

De la misma forma que se ha señalado que es más sencillo calcular la compensación por despido en un supuesto de procedencia que en uno de improcedencia, también se ha de destacar que resulta más fácil determinar la que se fundamenta en un salario que no contiene especies que en uno que sí que las incluye.

En primer lugar, es preciso aclarar en qué consisten estas especies. Las especies son un tipo de remuneraciones salariales que no tienen naturaleza monetaria. Como no suponen el pago de dinero, puede resultar relativamente complicado cuantificarlas.

Por otro lado, la naturaleza de estas retribuciones en especies puede ser de lo más diversa. Entre sus modalidades, cabe reseñar la posibilidad de los disfrutes de bienes o servicios. Por ejemplo, una empresa puede acordar que una parte del salario del trabajador contemplará la entrega de abono de temporada de su club de fútbol preferido. En este caso, la traducción en dinero de este porcentaje en especies del salario sí que se antoja sencilla. Básicamente, habrá que tener en cuenta a estos efectos el valor de este pase.

Sin embargo, hay otros bienes o servicios incluidos en las especies cuya monetización se vuelve más complicada. Uno de ellos es la disposición de un vehículo. Cabe recordar que en numerosas firmas es habitual el uso de coches de empresa. Pero, como se comprobará, no es esta utilización la que podría ser valorada como salario en especies.

Es un asunto que sigue suscitando dudas entre los afectados por despidos con vehículos de la empresa de por medio. Por lo tanto, conviene esclarecerlas.

Una observación acerca del salario en especie

Antes de profundizar en el cálculo de un coche como parte de la indemnización por despido de un trabajador, es importante remitirse al artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores para comprobar la regulación acerca del salario en especie que pueden percibir los empleados.

Hay dos consideraciones relevantes a extraer de esta normativa:

  • En primer lugar, el porcentaje del salario en especie que percibirá el trabajador no va a poder superar el 30 %.
  • En segundo lugar, esta remuneración no va a poder suponer una minoración en el salario total que acabe por desembocar en una cuantía por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de ese año.

Aparte de estas consideraciones, hay que señalar que, cuando se trata de calcular el valor de la parte del salario que se percibe en especie, es preciso acudir a la Ley 35/2006 del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, de 28 de noviembre, y a su reglamento de desarrollo. A grandes rasgos, estipula que, con carácter general, se tendrán en cuenta para las rentas retribuidas en especie los valores normales en el mercado de los bienes y servicios contemplados en ellas.

La principal duda a dirimir respecto a la inclusión de los coches de empresa en las indemnizaciones de los despidos

Como ya se ha comentado anteriormente, la compensación económica a recibir por un despido ha de contemplar la traducción en dinero de la parte del salario que se ha fijado en el concepto de especie. Uno de los casos habituales, junto al de una vivienda, es el de un coche que la empresa presta a su trabajador.

Sin embargo, existen diferencias sustanciales en la consideración de estos vehículos. Solo se podrá computar como salario en especie la utilización que se haga de este automóvil para fines particulares. Por consiguiente, no podrían ser valorados como tales los que se realizarán en cumplimiento de las obligaciones laborales del empleado.

Aunque en ocasiones no resulte fácil hacer una separación clara entre los usos particulares y laborales, se trata de una distinción clave a la hora de calcular la aportación como parte del salario en especie que implicaría este coche en la compensación económica por el eventual despido de un trabajador.

Por ejemplo, hay empresas, como las de transportes o comerciales que ponen a disposición de sus empleados vehículos durante prácticamente las 24 horas del día. No obstante, en los servicios logísticos o las visitas para conseguir ventas o aportar provisiones que caracterizan estos trabajos, no se estará produciendo ningún uso de disfrute particular, sino que este estará completamente vinculado a la actividad profesional. Por consiguiente, no contará a efectos salariales.

En estos contextos siempre resulta fundamental remitirse a los contratos laborales, cuya redacción se recomienda encarecidamente que sea exhaustiva y pormenorizada y no deje a la improvisación ninguna cláusula acerca de las actividades laborales. En este sentido, cuando en el contrato se acuerde el uso particular del coche cedido por la empresa, no resultará problemática su consideración de salario en especie. Si en el contrato no se entra en esta cuestión, determinar qué parte de su uso computa como salario en especie se antoja un asunto más conflictivo.

En este aspecto, lo primero que ha de retener el lector es que, en el segundo de los supuestos comentados en el anterior párrafo, no se puede fijar un criterio general que delimite los usos particulares y profesionales. Habrá que estar a lo que en cada caso específico derive de la disponibilidad privada del coche por parte del trabajador.

¿Cómo se cuantifica como salario en especie en la indemnización por un despido uno de estos coches?

Básicamente, habrá que separar las utilizaciones laborales y particulares, que es una función que corresponderá a los servicios de inspección de la Administración Tributaria. En consecuencia, no serán efectivos criterios como, por ejemplo, los kilómetros realizados o las horas de uso efectivo. Asimismo, cabe recordar, a efectos de calcular sus disfrutes privados, que estos vehículos también pasan grandes cantidades de tiempo en las sedes de las empresas y que los trabajadores tampoco pueden hacer un uso ininterrumpido de ellos.

Cuando el automóvil protagonista de estos supuestos pertenece a la empresa (no lo emplea, por lo tanto, mediante fórmulas de arrendamiento financiero como el renting o el leasing), se considerará en la indemnización por el despido el precio total por su adquisición. Se trata, por otro lado, del precio que tenía este bien en el momento en el que fue comprado. Asimismo, se suman a este precio, a efectos de la compensación, los gastos que gravaron la operación. Gastos como el Impuesto de Matriculación y sobre el Valor Añadido (IVA) y los derechos arancelarios.

Por otra parte, en los supuestos de utilización mixta de los vehículos (tanto para usos privativos como para los profesionales) se tendrá en cuenta para la indemnización el 20 % del precio por el que se adquirió el automóvil. Pero hay que remarcar que los Tribunales y Juzgados del Orden Social también han empleado el criterio relativo a calcular la retribución que corresponde a dos de los siete días de la semana (en estos casos, los que no son laborables).

Cuando la empresa no es dueña, sino arrendataria del coche (si este es nuevo), se aplicará en la indemnización por este concepto el 20 % de su valor anual de mercado. Los gastos de mantenimiento (por revisión, reparación, etc.) también se toman en consideración.

En definitiva, es fundamental delimitar con precisión el uso particular de un vehículo de empresa, lo que facilitará su imputación como indemnización en caso de despido.

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